Navidad

Navidad: la nostalgia, el estrés, ¿y la felicidad?

Para muchas personas, la Navidad es una temporada triste porque despierta recuerdos de tiempos pasados con personas que ya no están, o momentos vividos que ya no se podrán recuperar.  Para los que de viven el exilio voluntario o forzado, diciembre es un mes de añoranza en el que se extraña la familia y la tierra en que nacimos. Una dolencia del alma que afecta a quienes están fuera de su tierra y que por una u otra razón no pueden viajar a su tierra para calmar la nostalgia en Navidad. Esta época también viene marcada por personas que expresan cierta tristeza por otro año que se va.  Las ausencias se acentúan en este tiempo navideño y de vísperas de un nuevo año. Para algunos, será frecuente evocar momentos de su niñez, donde se evoca el cuidado y protección de los padres. Para otros, será la nostalgia del ser querido que ya no está, ya sea por separación o fallecimiento. Para otros puede ser la partida de sus hijos del hogar familiar. Cada persona tiene sus propias razones para sentir nostalgia.

El derecho a la nostalgia

En esta época navideña también se acentúa el derecho a estar triste. Pero mejor propongamos el derecho a la nostalgia, que es distinto al estado de tristeza y menos aún tiene que ver con el estado depresivo. No es lo mismo que una persona sienta nostalgia por la ausencia de una abuela o por pasar su primer año sin su pareja, que una persona tenga un estado profundo de tristeza. La tristeza por las fiestas obedece a circunstancias momentáneas. Por otro lado, evocar con nostalgia al familiar que ya no está, a la pareja que se acaba de dejar, al amigo que está de viaje, es un sentimiento normal. Lo que sería preocupante es que esa nostalgia se transforme en un estado profundo de tristeza, lo que puede llevar a la depresión.  La Navidad y el Fin de Año propician esa puesta en común y ese encuentro que en el resto del año suele ser difícil de lograr. Por ello, ante estas cenas familiares o reuniones sociales, suele sobrevenir la tristeza por la disconformidad de los proyectos que no se llevaron a cabo o por pérdidas personales.

Combatiendo la tristeza con la renovación interior

Pero, ¿cómo combatir la tristeza que conlleva la celebración de unas fechas donde se acentúan las faltas, las pérdidas, los proyectos inconclusos, la incertidumbre acerca del año que esta por llegar?, lo más frecuente que las personas tiendan a comprar de forma compulsiva, ya sea para hacer regalos o para sí mismos. Otros centran los festejos en (la satisfacción inmediata) beber o comer en exceso. Pero estos caminos son ficticios para combatir la tristeza.

Creo que es posible disfrutar la navidad y el fin de año con plenitud y dicha, y alejarnos de la tristeza generalizada en esta época. Navidad para conocer gente o buscar pareja a través de las fiestas de empresa, o reuniones sociales en las que poder conocer gente. Además de propiciar un espíritu más bondadoso.

La Navidad puede ser una época ideal para renovarse interiormente. Esto puede ser así si se retorna al sentido esencial de la Navidad, que celebra el nacimiento, la vida. Más allá de la religión, tanto si somos ateos o agnósticos, nosotros también podemos renacer cada año, en cada una de estas fechas, sentirnos bien de lo conseguido hasta ahora, sea poco o mucho. También nos sirve esta época para celebrar la superación de los obstáculos que hemos tenido y proyectar nuevos planes a medio y largo plazo. Pero para ello, hay que aceptar primero las pérdidas, reconocer los fracasos y abrirse al futuro.

Cómo evitar la depresión y el estrés de la navidad:

  • Observa como te sientes, reconoce tus emociones.

Si un ser querido ha muerto recientemente o no estás junto a tus seres queridos, es natural que te sientas triste. No es malo que de vez en cuando tengas que llorar y expresar tus sentimientos. No puedes pretender estar feliz sólo porque sea la época de navidad.

  • Busca compañía:

Si te sientes decaída o aislada/o, busca estar junto a otros como familiares, amigos, vecinos, club sociales, etc. Busca en ellos consuelo y compañerismo.

Considera la posibilidad de involucrarte en algún evento navideño, organizar alguna fiesta, reunión o cena especial. Cuando se ayuda a los demás nos ayudamos a nosotros mismos, nos sentimos realizados, valiosos.

  • Se realista:

Con el tiempo las familias crecen y cambian, es la ley natural de la vida. Las tradiciones cambian, es posible que lo que consideras esencial en navidad  ya no sea lo mismo para los demás. Puede que algunas de tus expectativas para navidad ya no sean posibles. Es posible que ya no puedas reunir a toda la familia para la cena navideña, busca nuevas formas de disfrutar junto a quienes sí tendrás a tu lado. Puede que por ejemplo puedas enviarles postales por internet, enviarles fotos o vídeos.

  • Tolerancia:

Acepta a tus familiares y amistades tal como son, incluso cuando sientas que te están decepcionando. Deja de lado tus diferencias, tus malos rollos, y cosas que tengas en contra de ellos. Hay otros y mejores momentos para dialogar acerca de esas cosas que en navidad. Cuando algo no salga como esperas, cuando alguien no se comporte como crees que debiera, no te estreses ni lo eches en cara, relájate, lo más seguro es que ellos también estén estresados por la navidad.

  • No te salgas de tu presupuesto.

Decide cuánto dinero vas gastar. Haz cuentas de los regalos, comida y demás. Si no te limitas en tu presupuesto es muy posible que los siguientes meses sigas estresada por tener que estar pagando las deudas.( No esperes poder comprar la felicidad con regalos). Considera igualmente hacer un pequeño gesto de caridad, una donación a una persona necesitada, un proyecto que te conmueve, etc.

  • Planifica tu tiempo y adelántate al ajetreo navideño:

Planifica bien tu tiempo, y para disfrutar bien de la navidad sin tener sobresaltos de última hora teniendo que salir corriendo a comprar improvistos, toma un rato para planear. Dedica unos días a hacer las compras antes de la avalancha de última hora (es agobiante comprar los días más cercanos a navidad, año nuevo y reyes), haz ahora todas tus compras de comida, regalos, decoraciones, y todo cuanto necesites para la fecha.

  • Aprende a decir que no:

Si le dices que sí a todos y a todo te puedes acabar agobiando de más. Si es posible, intenta no liarte con demasiadas cosas.

  • No abandones todos tus hábitos de salud:

Está bien permitirse un trato especial en navidad, en la cena navideña, año nuevo, reyes, y más… pero no te descontroles durante toda la temporada navideña. Si das rienda suelta a todos tus gustos pasteleros durante navidad te acabarás sintiendo más estrés y culpabilidad.

  • Reconsidera tus metas y objetivos:

A veces nos ponemos metas demasiado grandes, y en estas fechas (especialmente cerca de año nuevo) nos ponemos metas imposibles. Relájate a la hora de imponerte objetivos, ya sea para navidad, la cena, o el año que viene… debes ser realista y ponerte metas asequibles o te acabarás estresando de más. Busca fijarte metas que te hagan sentirte mejor, más realizada y más valiosa, no metas que sólo dan momentos de felicidad.

  • Dedícate un tiempo para ti:

Dedica un momento para relajarte, un momento para respirar libre del ajetreo y estrés navideño, un rato para ti misma. Busca un sitio silencioso, aunque sea el baño, pon un poquito de música tranquila, encuentra algo que te renueve y relaje, respira profundo.

  • No importa si no es perfecto:

No tengas expectativas imposibles, disfruta  el presente.

  • Regala con moderación:

No es cuanto das, sino la calidad de amor que se da a cada persona. Regalar es algo que se puede hacer durante todo el año, lo primordial no son los regalos de navidad, sino el amor que se entrega, el estar con seres queridos

  • El sentido verdadero de la navidad:

La verdadera navidad y cómo debiéramos vivirla está en nuestros corazones y debiera ser un día de paz, meditación, espiritual, y siendo así nos ahorraríamos todo ese estrés.

Feliz Navidad y Prospero año nuevo!

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