Tai chí

El T’ai-Chí-Ch’uan, más conocido como tai chi, es un arte marcial con fines terapéuticos, originario del imperio chino, cuya práctica está relacionada con la consecución de un mayor equilibrio físico y psíquico. Practicado actualmente por millones de personas en el mundo entero.

Encontramos diferentes teorías en el nacimiento de dicha disciplina, sobre cómo se originó y evolucionó, ya que, tal y como sucede en otras técnicas milenarias, en la explicación de su origen se entremezclan mito, leyenda y realidad. Se encuentra una vinculación directa del taichí con el Taoísmo, una religión oriental con más de 2.500 años de antigüedad que tiene como objetivo principal la búsqueda del camino o tao.

La leyenda sobre el tai chí

Hace varios cientos de años, un monje taoísta llamado Zhang Sang Feng observaba  cómo peleaban una serpiente y una grulla. La grulla, por más que intentó clavar su pico en la serpiente no lo consiguió, ya que ésta siempre la esquivaba. Así, de la observación de los movimientos de la serpiente nacería el T’ai-Chi-Ch’uan.

Los fundamentos del tai chí

Forman parte de la Filosofía de la Naturaleza china y,  el taichí como tal, está vinculado directamente con otros conceptos como el Yin y el Yang, el Chi (Qi) y, por sus aplicaciones terapéuticas, con otros aspectos de la medicina tradicional china.

El yin y yang son dos conceptos del taoísmo, que exponen la dualidad de todo lo existente en el universo. Describe las dos fuerzas fundamentales opuestas y complementarias, que se encuentran en todas las cosas. El yin es el principio femenino, la tierra, la oscuridad, la pasividad y la absorción. El yang es el principio masculino, el cielo, la luz, la actividad y la penetración.

Según esta idea, cada ser, objeto o pensamiento posee un complemento del que depende para su existencia y que a su vez existe dentro de él mismo. De esto se deduce que nada existe en estado puro ni tampoco en absoluta quietud, sino en una continua transformación. Además, cualquier idea puede ser vista como su contraria si se la mira desde otro punto de vista. En este sentido, la categorización sólo lo sería por conveniencia. Estas dos fuerzas, yin y yang, serían la fase siguiente después del tao, principio generador de todas las cosas, del cual surgen.

Por su parte, el Chi (Qi) hace referencia a la energía. Todos los elementos que conforman la naturaleza estarían estructurados en función de dicha energía y sus diferentes combinaciones. Como el campo de actuación de la energía (Chi) es tan amplio, la tradición china lo clasifica mediante tres categorías: Cielo, Tierra y Hombre. El Chi Celeste se asocia a los fenómenos atmosféricos y climatológicos, los cuales están directamente relacionados con el Chi Terrestre –por ejemplo, sin lluvia se secarían las plantas– y con el Chi Humano que, a su vez, estaría influenciado por los otros dos.

Toda persona, animal o planta posee su propia energía o Chi, la cual tiende a estar en equilibrio. Cuando esto no sucede así, es cuando se manifiestan los problemas de salud y las enfermedades.

Encontramos  numerosas formas de trabajar la energía y de conseguir una estabilidad entre el cuerpo, mente y espíritu. Entre ellas se encuentran los masajes, la acupresión y la acupuntura, el yoga, la meditación, el Reiki, el tratamiento con hierbas o  ejercicios físicos como el Pilates, y por supuesto el Taichí.

 

Sus beneficios:

El taichí es recomendado para cualquier edad y sexo por los beneficios que reporta tanto en el plano físico como en el mental.

Según la filosofía china, la energía vital o Chi es un elemento importante en nuestro bienestar. El hecho de que fluya de forma correcta a través de los meridianos de nuestro cuerpo es la razón de que nos sintamos bien o, por el contrario, de que enfermemos si es que fluye de forma incorrecta.

Por tanto, y en función de dicha creencia, la práctica continuada del taichí sería fundamental para localizar y canalizar de forma adecuada la energía vital de nuestro organismo. Con ello, conseguiríamos la perfecta armonía entre nuestros plano físico y mental, así como con el resto del universo, ya que nuestra energía también se canaliza hacia el exterior e influye en él.

Beneficios físicos

Reduce los niveles de estrés y ansiedad, debido al control de la respiración .

Mejora la flexibilidad,  eficaz para mejorar el equilibrio, reducir la tensión y ofrecer alivio al dolor de la artritis o problemas y dolores musculares.

Estimula el sistema cardiovascular aunque, al tratarse de movimientos suaves y de ejercicios en su mayoría anaeróbicos, también controla la presión arterial.

Un estudio dado a conocer el pasado otoño por investigadores del Centro Médico Tufts en Boston, halló que el tai chí puede bajar específicamente el dolor y la discapacidad física en personas con osteoartritis severa en las rodillas.

 

Dónde y cómo se practica el taichí

En todas las ciudades podemos encontrar centros especializados de taichí. También es frecuente que en gimnasios y centros deportivos se organicen clases guiadas de esta disciplina.

La duración aproximada es de una hora y cuarto a hora y media, posteriormente  se dedican unos minutos para la relajación. El coste dependerá del lugar escogido, pero es frecuente encontrar clases de tai chi a partir de 30 euros al mes.

El mejor momento para realizar estos ejercicios suele ser la primera hora de la mañana o el atardecer. Lo ideal, siempre que sea factible, es mantener el mismo horario y realizarlos en el mismo lugar.

Es recomendable practicarlo antes de comer o después de haber hecho la digestión para evitar interrumpirla.

Para la practica  utilizaremos ropa y calzado holgados, que no aprieten y, a ser posible, de fibras naturales.

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