Reiki

¿QUE ES REIKI?

Cuando nos duele algo, el estómago o una muela, automáticamente nos llevamos la mano a ese lugar como si el simple contacto nos aliviara el dolor. De forma natural, sin darnos cuenta, aplicamos el fundamento del reiki, una terapia milenaria japonesa para sanar a través de las manos que cada vez tienen más adeptos en Europa. Los practicantes aseguran que es asombroso cómo funciona y muchos afirman que ha cambiado su vida. Incluso la medicina convencional, siempre escéptica ante este tipo de técnicas alternativas, ya ha empezado a impartirlo en hospitales.

Reiki, que en japonés significa ‘energía universal’, consiste en canalizar a través de las manos una poderosa fuente de vibración, que está fuera, hacia uno mismo o hacia otras personas para curar enfermedades físicas o sanar emociones. Además, cualquiera puede practicarlo o recibirlo, ya que no es un ‘don’ especial reservado a unos privilegiados, sino una técnica que se puede aprender.

“El reiki está al alcance de cualquiera, todo el mundo puede hacerlo y siempre es para bien”.

Aunque esta práctica de canalizar energía tiene más de 3.000 años de antigüedad, cayó casi en el olvido hasta que fue rescatada en 1920 por el doctor Usui, un monje y catedrático japonés al que se considera el primer maestro reiki.

Esta técnica parte de una tesis muy sencilla: el ser humano es “todo energía”, afirmación que aunque parece muy esotérica comparte aspectos con la física cuántica. El reiki sostiene que cuando la energía se bloquea, por cualquier circunstancia, es cuando se produce una enfermedad. La imposición de las manos en la zona enquistada, donde la energía ha quedado taponada, sirve para disolver ese ‘nudo’ que impide que la energía fluya y así devolver el equilibrio al organismo.

Terapia en hospitales

El reiki no sólo es compatible con cualquier tratamiento médico, sino que además actúa como complemento, ya que en ningún caso se recomienda suspender ninguna medicación para sustituirla con esta técnica. Además, está reconocida como terapia alternativa por la Organización Mundial de la Salud (OMS). De hecho, en Estados Unidos y Reino Unido ya se utiliza en más de 1.000 centros hospitalarios y está incluido en el Sistema Público de Salud. En el estado de Nueva York, hasta los servicios de emergencia están formados para dar reiki.

En España, donde esta terapia  lleva pocos años de desarrollo, aún no se ha llegado tan lejos, pero ya se aplica en varios hospitales como el Gregorio Marañón o La Paz gracias a los buenos resultados que se han observado en los pacientes.

Sus seguidores aseguran que el reiki sirve para sanar una interminable lista de enfermedades, tanto físicas como emocionales. El reiki no puede reemplazar al tratamiento médico.

Contra la depresión

La práctica de la imposición de manos también lucha contra la enfermedad del siglo XXI: la depresión. “Como su objetivo es equilibrar energéticamente a la persona tanto física como espiritualmente, este tipo de dolencias psíquicas desaparecen cuando la persona vuelve a su estado de equilibrio”.

“No hay cuerpos enfermos, hay almas enfermas”.

Como todas las técnicas orientales, el reiki trata a la persona como a un todo. Es decir, no distingue entre cuerpo y espíritu. Así, los maestros mantienen que las dolencias no se dan aisladas, sino como consecuencia del desequilibrio entre alma y cuerpo.
Cuando nos sentimos mal, insatisfechos, enfermos físicamente o emocionalmente la terapia de reiki nos ayuda a reconocer nuestra esencia y lo que necesitamos modificar, que puede que no coincida con lo que nosotros queremos, para permanecer en un estado de salud. Los maestros reiki defienden el asombroso poder de autocuración del ser humano que se pierde con los años. “En definitiva, autosanamos, que es una capacidad natural que todos tenemos y que con la ayuda de un maestro de reiki empezamos a redescubrir”,
sin vinculación ideológica.

Religión

Como terapia energética el reiki no está vinculado a ninguna ideología ni religión. De hecho, la Iglesia Católica tiene a maestros reiki entre sus miembros. No en vano en el Nuevo Testamento se relata cómo los apóstoles realizaban milagros mediante la imposición de manos para sanar en nombre de Jesús. Cambian la manera de decirlo pero no el significado: donde la tradición japonesa habla de energía universal de la vida, los católicos dicen Dios. “No es incompatible con la fe católica, para mí es Dios el que cura. Los que lo practican aseguran que cuanto más reiki haces, mejor te sientes. Y es que descubrir que tu salud y tu felicidad están al alcance de tu mano, nunca mejor dicho, lo cambia todo. Aunque todavía muchos se resiste a creer que el poder está en la palma de su mano.

¿Cómo es una sesión de reiki?

Una sesión de reiki suele durar 45 minutos. El paciente se tumba en una camilla en un ambiente tranquilo mientras el maestro posa sus manos en distintas zonas de su cuerpo. Hay doce posiciones de manos, se empieza por la cabeza (nuca) y se termina con las plantas de los pies, reequilibrando todos los centros de energía o ‘chakras’. Durante la sesión, es habitual cerrar los ojos porque es normal que el paciente se quede dormido o entre en profunda relajación. Tras el tratamiento, se recomienda beber mucha agua y estar muy atentos a los cambios que sucedan en el cuerpo.

¿Quién puede dar reiki?

No hay que tener ninguna condición especial. Todo el mundo puede hacerlo. Aunque sí hay que hacer un sencillo curso que dura un fin de semana en el que a través de un rito de iniciación se “abre el canal” por el que te conviertes en transmisor de energía. En el Nivel I se imparten unas nociones básicas sobre la técnica de imposición de manos. Al terminar, recibes un diploma y la información necesaria para dar sesiones de reiki a otras personas e incluso a ti mismo.

Deben pasar un mínimo de seis meses para iniciar el Nivel II, cuya complejidad se acrecienta y en el que por ejemplo se aprende a sanar a distancia o disolver situaciones pasadas. Después le sigue el nivel III y el IV, y al fin, el curso de maestro. La maestría de reiki es transmitida por el maestro directamente. Cada maestro puede iniciar a otras personas en los distintos niveles. Actualmente, hay aproximadamente 15.000 maestros de reiki en el mundo y su práctica crece sigue creciendo.

Teoría

Mikao Usui (monje zen japonés), fue quien afirmó haber redescubierto esta técnica de sanación milenaria, tras alcanzar satori (estado máximo de iluminación y plenitud) durante un retiro espiritual en el monte Kurama de Kioto hacia 1922. Pero más allá de su aspecto supuestamente terapéutico, que el propio Usui aseguró haber descubierto por casualidad, el reiki es una disciplina o camino espiritual (Dō en japonés, Tao en chino).


Afirma: el principal objetivo de este Rei Ho (método misterioso), no es sanar las enfermedades físicas. Su propósito último está en cultivar el corazón para mantener el cuerpo sano a través del poder misterioso del Universo, Rei No, que se nos otorga para disfrutar de los buenos actos de la vida. Es por ello que Mikao Usui legó a sus alumnos estos cinco principios y los estableció como norma de vida:

 

 

 

 

No te irrites (Shinpai shuna).
No te preocupes (Ikaruna).
Sé agradecido (Kansha Shite).
Trabaja con diligencia (Kyo wo hageme).
Sé amable con los demás (Ito ni shinsetsu-ni).
Recítalo mentalmente o en voz alta con las manos en Gassho.
Por la mañana y por la noche.
Mejora de cuerpo y mente Usui Reiki Ryoho.

Mikao Usui empezó a enseñar los cinco principios al constituir Usui Reiki Ryoho Gakkai, en 1922. Parece ser que fueron obtenidos de un libro llamado Kenzen no Genri (Principios de Salud), escrito en 1914 por el Dr. Bizan Suzuki, amigo de Usui, y forman parte de la filosofía Reiki. Sus practicantes los recitan una vez al día como si fuesen una oración o mantra, antes o después de meditar, y fundamentan su vida en ellos.
solo existe un eterno presente. El pasado es solo un sueño y el futuro depende de tu presente. Lo que somos ahora es el resultado de lo que fuimos antes. Lo que seremos en el futuro, será el resultado de lo que somos ahora. Por tanto, debemos tratar de mantener la mente en el presente, aquí y ahora, porque es lo verdaderamente real.

No me irrito: Los enfados y la irritación suelen tener origen en nuestras ganas de tenerlo todo y a todos bajo control. Cuando algo escapa a nuestro control, nos enfadamos. Y las ganas de tenerlo todo controlado, tienen su origen en el miedo. Como tenemos miedo, necesitamos controlarlo todo. Hay que aprender a relajarse y a confiar en los demás.

No me preocupo: Preocuparse implica sufrir por algo que aun no ha llegado o que ya ha pasado. Lo cual es absurdo y nos hace perder mucho tiempo. Todos hemos actuado mal en el pasado, nos hemos equivocado y hemos hecho daño a seres queridos. Pero está bien, eso formaba parte del aprendizaje y en aquel momento lo hicimos lo mejor que pudimos, siempre tendremos nuevas oportunidades para hacerlo mejor. No deberíamos ser tan duros con nosotros mismos. Preocuparse por el futuro es absurdo, porque el futuro está sucediendo ahora mismo, cada instante puede ser el último y por tanto, debemos apartar el miedo de nuestras vidas y seguir hacia adelante, confiando en la vida, aprendiendo a fluir con el ritmo del universo.

Soy agradecido: Ser agradecido es una virtud. Si nos acostumbramos a sonreír y agradecer lo que recibimos, el universo se complace y nos entrega aun más cosas, pero si recibimos y no lo agradecemos, pronto dejaremos de recibir. Nosotros mismos lo experimentamos, cuando nos entregamos a alguien ofreciéndole lo mejor, pero esa persona no nos da ni las más míseras gracias, al final acabamos por no entregarnos con el mismo entusiasmo y simplemente, cumpliremos con lo reglamentariamente establecido y poco más. No solo agradecer a las personas todo lo que nos dan, sino también agradecer secretamente al Universo todo cuanto nos ha sido entregado, cada experiencia, cada nuevo día, cada batalla que nos enriquece, debemos agradecerla, incluso agradecer los malos momentos, pues gracias a ello hemos crecido y llegado a este momento.

Trabajo con diligencia: El trabajo personal de cada uno de nosotros es importante. Todos ocupamos un puesto crucial en la sociedad y el trabajo forma parte de la porción de energía que entregamos al mundo, para que funcione mejor. Debemos trabajar con alegría y tratar de hacerlo con el corazón, entregando lo mejor de nosotros mismos en ese trabajo para beneficio de todos. Pero este Principio va mucho más allá del trabajo laboral. Realmente aquí el Maestro Usui nos indica la necesidad de trabajarse intensamente por dentro, dedicar tiempo al estudio de las propias emociones y la mente, trabajarse a uno mismo intensamente para mejorar como persona y elevarse en las altas frecuencias de la Luz y el Amor, para así ser más feliz e irradiar esa felicidad en todas direcciones.

Soy amable con los demás: Ser amable es una de las más importantes cosas que podemos hacer para ayudar a mejorar el mundo. Un rostro amable y feliz va irradiando Luz por la calle, mientras que un rostro enfadado e irascible, crea mal ambiente a su alrededor. Los budistas dicen que hay que cultivar el hábito del contento, ellos siempre sonríen a pesar de las adversidades. Una palabra amable puede alegrarle el día a alguien, generando así mucha Luz, pero una palabra cruel puede hacer sentirse fatal a alguien y hacer que genere mucha energía negativa.

La práctica de Los Principios de Reiki forma parte de sus ejercicios habituales de purificación y crecimiento. Sus practicantes afirman que es totalmente recomendable por su facilidad y que produce profundos y beneficiosos cambios a quienes las observan y estudian.
Además de los cinco principios, los practicantes de reiki utilizan 125 wakas escritos por el emperador Meiji y seleccionados por Usui Sensei, como complemento durante la meditación.

Aprender reiki

Según Frank Arjava Petter, para aprender reiki sólo se necesitan dos cosas:
El deseo de hacerlo y una mente abierta para aprenderlo.
Encontrar un profesor calificado, listo para enseñar.

Si se está pensando en aprender reiki es importante comprobar que el profesor al que se vaya a acudir ha alcanzado el grado de Maestría (ya que, en otro caso, podría tratarse de un farsante).

Grados o niveles

En el Camino de Reiki Tradicional Japonés, nos encontramos con 4 fases o niveles que el estudiante tiene que pasar para aprender mediante la propia experiencia. Es imprescindible recibir todas las enseñanzas e instrucciones que cada nivel requiere, junto a los reijus o sintonizaciones correspondientes, más la práctica continuada para asimilar lo aprendido y elevar la vibración. Además, el compromiso del reikidoka de dedicar un tiempo cada día a su entrenamiento.
Los dos primeros niveles, Shoden y Chuden, son para sanar el cuerpo físico y el nivel emocional/mental. Se considera, como norma general, que para alcanzar la Iluminación debemos tener un cuerpo sano y una mente/corazón en armonía. Estos dos niveles además, nos permiten ofrecer tratamientos como terapeutas a las personas.

El siguiente nivel, Okuden, nos permite sanar el Karma y las cuestiones espirituales, es un nivel de trabajo interno o profundo. Se produce la elevación espiritual. Equivale al Tercer Nivel de Reiki.

La Maestría o Shinpiden, es para enseñar a los demás y se compone de varios niveles. Tradicionalmente se obtiene el grado de Maestro en las escuelas de Reiki de siempre, tras un curso de apenas 8 horas.

Siendo fiel a la más lejana tradición del Reiki Ryoho original de Usui Sensei y teniendo en cuenta las características de nuestros tiempos y el desarrollo de Reiki en el mundo, la Federación Europea de Reiki Profesional ha actualizado los niveles de aprendizaje y práctica para definir las diferentes etapas en el aprendizaje de Reiki.

Nivel básico (Shoden-Chuden-Okuden):
•Practicante: Obtiene esta consideración cualquier persona que realiza el Shoden o Primer Nivel de Reiki, sea cual sea su estilo.
•Terapeuta: Obtiene esta consideración cualquier persona que realiza el Chuden o Segundo Nivel de Reiki.
•Reikidoka: Se obtiene este grado tras completar el Okuden o Tercer Nivel de Reiki.
Nivel de maestría (Shinpiden):
•Monitor (Senpai): Se obtiene este grado tras completar el Shinpiden o Maestría de Primer Nivel. Equivale a un 1 Dan.
•Instructor (Sensei, Maestría de Reiki Nivel 2): Solo llegan a este grado los que acrediten un mínimo de tres años de práctica como Senpai. Equivale a un 3 Dan.
•Maestro (Shihan): Para llegar a Shihan, se necesitan 3 años de experiencia como Sensei. Equivale a un 5 Dan.

Sôke: Es el máximo exponente de la Escuela, que asume el compromiso de expandir y mantener la pureza de las enseñanzas recibidas. Cualquier persona que dirige su propia escuela de Reiki, tiene la consideración de Sôke.

 

Ahora cuéntanos tu experiencia, ¿eres Maestro/a de Reiki?,  ¿alguna vez te practicaron esta técnica?, ¿cuál es tu experiencia con el Reiki?

 

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