Velas.

La palabra vela o cirio, procede del latín (candere) y su significado es brillar.

Las velas sirven para “canalizar energías”. No es que encendiendo una vela se conceda un milagro, sino que la vela ayuda a potenciar la energía para un fin específico.

Encender una vela es un sostén firme a nuestra fe, en la cual el alma se fortalece y redime.
La vela sin prender representa al elemento tierra.
Cuando se prende representa al elemento fuego.
Cuando se derrite representa al elemento agua.
Y el humo representa al elemento aire.

Rezar a la luz del fuego es una práctica sumamente antigua, que se remonta a los albores de la civilización. El fuego, que es uno de los elementos más poderosos, puede limpiar una determinada área, pero al mismo tiempo destruirla. Calienta, pero también quema. El fuego es algo que no hay que tomar a la ligera. Hay que entenderlo de una manera adecuada.


“Aunque tu llama se apague en el plano físico, aún sigue prendida en el espíritu”.

La vela debe de estar hecha de cera de abejas para que sea pura, queme bien y tenga su efecto mágico. La vela, cuando se utilice, debe encenderse con una cerilla o alguna ramita prendida. Al igual que el sonido, si observamos atentamente, la luz de una vela emite una vibración que podemos percibir. Podemos acompañar nuestros momentos de intimidad en nuestra casa encendiendo una vela, tanto para sentirnos cómodos y relajados, como para meditar, practicar el yoga, la concentración mental.

Las velas tienen su propio lenguaje; nos indican innumerables cosas que pueden producirse de inmediato o a largo plazo por su forma de arder.

Cuando las velas producen chispas o humos nos están indicando que hará un tiempo húmedo.

Si la llama de una vela oscila sin haber una causa que provoque el movimiento como es el viento por ejemplo, nos está indicando que tendremos un tiempo ventoso. También puede indicar este hecho que pronto habrá un cambio en las circunstancias nuestra vida.

Si la mecha de la vela no prende con la rapidez normal, nos está indicando que tendremos un ambiente húmedo en las próximas horas o días.

El uso de las velas requiere también nuestro esfuerzo personal, no basta con encenderlas, hay que poner fe.

¡Mucha atención!!

Encender las velas debe ser el primer acto que se realice en un altar meditación, clase de yoga y lo último que se haga es apagarlas. (Hay que tener mucha precaución con el fuego motivo a veces de graves incendios).

Mantenga la vela encendida fuera del alcance de los niños y lejos de objetos inflamables, y asegúrese de que queda completamente apagada cuando termine la meditación. En las meditaciones y las oraciones con velas, tradicionalmente las velas nunca se soplan, sino que se apagan entre el pulgar y el índice o con un apagavelas. Cuando se usa uno de los cuatro elementos -tierra, agua, fuego y aire- en la oración o la meditación, se considera que es una falta de respeto el mezclarlo con otro. Si sopla la llama para apagar una vela, estará mezclando dos elementos: fuego y aire.

Las velas pueden encenderse y mantenerse a la vista mientras está preparando la comida, viendo la televisión o leyendo. Tener una vela encendida no sólo ayuda a tener presente la meditación, también constituye una representación del elemento fuego. Las velas pueden ser al mismo tiempo reforzantes y curativas.

Meditación con velas.

La meditación con velas es una herramienta muy poderosa, que utiliza el poder del fuego. Se emplea para visualizaciones y para calmar el ser interior. De hecho la llama representa el ser interior.

¿Ha notado que a veces nos sentimos solos aunque estemos rodeados de gente? La razón de este sentimiento es simple y, sin embargo, puede tener un serio efecto sobre nuestro bienestar. Hemos perdido el contacto con la Tierra y con nuestra conexión a sus vibraciones, con las que los seres humanos habían estado en contacto desde que empezaron a poblar el planeta. Una manera sorprendente de volver a captar esta energía es por medio de la meditación con velas . No importa el ángulo desde el que lo contemple.

Medita siempre con una vela de color blanco, se ha relacionado con un nivel superior de pureza. Para alcanzar nuestro más alto nivel de energías vibratorias, deseos y logro espiritual, es muy recomendable meditar con una vela blanca.


Realizar la meditación:

Siéntate en el suelo o en una silla en habitación oscura -o una habitación iluminada por una luz débil- y coja entre sus manos la vela  o coloque la vela en una mesa o una superficie plana.

Cierra los ojos y respira profundamente tres veces.

Ahora, abre los ojos y mira fijamente la llama, trata de no parpadear de este modo también limpias los ojos, deja que te lloren los ojos. Percibe los colores de la llama, la manera en que baila, se eleva y adelgaza, y luego se acorta y se ensancha. Si miras fijamente incluso puedes llegar a ver dos velas o quizás más.

La respiración larga y profunda.Toma consciencia de cada respiración, de cada sensación de su piel y de la temperatura de la habitación.

Deja que tu mente consciente fluya mientras tu mente inconsciente “conversa” con la llama. Si tiene una imagen formada de lo que desea, sumérjase en esa imagen y piense que realmente está viviendo su deseo. Disfruta de la luz.

Pranayama respiración): Respirar largo y profundo.

Tiempo de la meditación: Minimo 11 minutos, para sentir sus efectos.

Beneficos: Se emplea  para calmar el ser interior.La llama representa el ser interior. Limpia los ojos.

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